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Ante la obra Angola Girl,
del escultor de Zimbabwe Makina
Kameya (*)








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José
Antonio Abella

Nací
en Burgos , en el crudo invierno de 1956. Mi padre siempre
tenía en la boca dos refranes complementarios: El primero: Quien
mucho abarca, poco aprieta. El segundo: Hombre de muchos oficios,
hambre segura.
Pero
la experiencia de los padres, con frecuencia no sirve para los
hijos. Y a mí me dio por dedicarme a muchas cosas. Soy escritor, médico,
escultor... Hasta la fecha, además de algunos poemarios en edición de
autor y de varios libros colectivos, tengo publicadas cuatro novelas:
YUDA, LA ESFERA DE HUMO, CRÓNICAS DE UMBROSO y LA
TIERRA LEVE.
Vivo en Segovia, donde
he sido colaborador de El Norte de Castilla.
En la actualidad, soy miembro coordinador de la colección Hombre y Naturaleza y del
grupo literario TERTULIA DE
LOS MARTES. Aunque no abandono la escultura, en los
últimos años, estoy más volcado en mi trabajo literario: novelas
y cuentos. Uno de éstos, "El fin de las palabras" ha sido
galardonado en noviembre de 2008 con el prestigioso Premio
"HUCHA DE ORO". Con anterioridad había recibido los
premios de relato Encarna León (Melilla, 2004) y Emiliano Barral
(Segovia, 2002).
En
marzo de 2010 se publicará su libro de relatos:
UNAS POCAS PALABRAS VERDADERAS (Isla
del Náufrago, ediciones)

Recibiendo
el Premio Hucha de Oro de manos de Luis Mateo Díez y Luis Landero
En 1992, como
introducción al catálogo de una de mis EXPOSICIONES,
realizada en el Torreón de Lozoya de Segovia junto al pintor Emilio Zaldívar y al
escultor Covatelo, escribí LA
REALIDAD POSIBLE (HACIA UN COMPROMISO DEL ARTE). Covatelo, con
quien me unía una profunda amistad, murió en el año 2004. Como
homenaje, en el siguiente vínculo he colocado el texto que escribí
para su última exposición, que no llegó a ver: COVATELO,
EL ESCULTOR CLANDESTINO.
En 1999 fui
seleccionado para participar en la XIII
BIENAL INTERNACIONAL DEL DEPORTE EN LAS BELLAS ARTES (Centro
Cultural de la Villa, Madrid) y en el SALÓN INTERNACIONAL "ITINÉRAIRES
99"
(Hotel de la ville de Levalloise, París).
A raíz de esta
última exposición, fui invitado a colaborar en la revista PAROLES
D´ARTISTES 2000, donde se publicó mi trabajo Au
suject de la vacuité de l´art - Sobre la vacuidad del arte, cuyo
texto puedes consultar en español y en francés pulsando en la imagen
correspondiente.
En junio del
año 2000, mi grupo escultórico Monumento a la Trashumancia fue
erigido en la ciudad de Segovia.

Detalle del transporte de la figura
principal de Monumento a la Trashumancia
Siempre he huido, por simplificadoras, de las definiciones, pero
alguien definió mi escultura ha sido
definida como "vitalismo poético". Creo que gran parte del arte del
siglo XX muestra una disociación entre el artista y la realidad social
representada por el espectador. Obras que han cavado un foso entre los ojos y el
corazón despierto, el cerebro emocional. No se trata de la superada lucha entre
lo concreto y lo abstracto, sino entre la emoción gozosa de la contemplación y
la perplejidad experimentada (con demasiada frecuencia) ante la pirueta vacía,
la provocación sin objetivo, la novedad como valor absoluto. Quizá por eso,
admiro la escultura Shona de Zimbabwe. Me fascina, por ejemplo, la
respuesta que Damian Manuhwua, uno de los principales escultores Shona, dio al
ser preguntado, en Estados Unidos, por ciertas enormes y famosas esculturas
minimalistas: "Creo que podría hacer unas buenas
esculturas de estas piedras".
Y
eso es todo de momento. Si quieres, puedes seguir rebuscando entre
los enlaces de esta página y de las que vayas viendo. Podrás
encontrar esculturas, libros, cuentos, poemas, artículos de
prensa...
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En
la Tertulia de los Martes, con Tino Barriuso

Ante Monumento a la Trashumancia
(*)
Makina Kameya
nació en Angola en 1918, estableciéndose en Zimbabwe en 1945, donde trabajó
como jardinero, empleado agrícola y minero. En 1966 comenzó su trabajo como
escultor en la comundad de Tengenenge. Murió trágicamente en 1987, cuando
cayó sobre él una gran escultura que estaba esculpiendo.
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